21. Soltándonos de las solitarias alas de Pizarnik

Debían estar a la hora exacta pero no quisieron prestarle atención a las indicaciones. Lo único que pudieron hacer después fue sortear los peligros que escurrían de las bocas alejadas del bien. Cualquiera pensaría que es cosa de magia, pero es tan sencillo como una infección espiritual. Luego los nombres: vienen las mismas palabras, los mismos sonidos, las mismas risas, las mismas lágrimas. El agua es la misma, y aunque quieras evitarlo sigues jugando a lo mismo, haciendo el mismo daño... y tú no lo sabes.
Cuando las avenidas deciden convertirse en lagunas, solo queda ponerse de pie y esperar el tornado. -Las ventajas sobre los humanos no tienen nada que ver-, decía un relámpago, pero en ese momento una niña de zapatos rojos le dio tres vueltas y calló al suelo como queriendo tocar un piano. Eso hizo, y al entrar en la tierra se encontró con mil sorpresas. Las abrió todas, tratando de escoger la mejor, pero la niña le ganó al destaparlo a él mismo.
No quiero seguir pensando en respirar, noquieronoquieronoquiero! seguir pensando en escribir, no quiero sentir la calma del silencio. El silencio se calma cuando no existe, pero las vibraciones persisten. ¿Por qué no las siento? ¿Será que no son lo suficientemente fuertes? Los colores dan vida al alma, al ser de lo que siendo nos ve mientras lo vemos, o al menos intentamos hacerlo. Los tuyos al parecer funcionan de maravilla, ¿me prestas tus colores? Necesito arrancarle el corazón a algún sonido, por favor, no me dejes pasar en blanco esta hoja, no sé que habrá detrás, préstame tus dolores.
Déjeme decirle que lo que usted quiere no se va a poder, porque definitivamente la simplicidad se encuentra al final del camino. No hay necesidad de explicar más complejidades entre el agua pintada, aunque los peces sigan muriendo de frío y las ballenas quieran nadar cada vez más al fondo, donde la oscuridad se convierte en madre. Lo único que no debería existir es el lenguaje. Dejen que las ballenas canten sin saber para qué… sus caminos los lleva el mar, y las ondas no se interrumpen en un lugar donde esto no se está escribiendo.
Labels: Dios no quiera que lo olvidemos, las cuerdas dejan escapar la personalidad de un par de manos asesinas, saltando se llega más rápido al mismo punto